Un reglamento que se puede leer en voz alta
Los textos de lealtad se escriben para el abogado y se recitan para el socio. Esa tensión no se resuelve con un FAQ escondido. Se resuelve leyendo el párrafo de caducidad en la sala, con el tono del mostrador, y reescribiendo hasta que no suene a trampa.
En las sesiones de lectura repetimos el mismo ejercicio: una persona hace de cliente molesto y otra lee la cláusula. Si sale la risa nerviosa, hay trabajo. Si sale una explicación de veinte segundos, el texto sirve.
No es un truco de estilo. Es la diferencia entre un club que se defiende en Reclamaciones y uno que se explica en caja.
Si este recorte te afecta de cerca, pide una sesión de lectura.